Ashwagandha: aumenta tu energía y combate el estrés

Qué es la Ashwagandha

La Ashwagandha (Withania somnifera) es un arbusto erecto de la familia de las solanáceas  que suele alcanzar alturas superiores a 1,5 m. Al igual que el tomate, que es de la misma familia, su flor es amarilla y su fruto es rojo, aunque con forma y tamaño de baya. Crece principalmente en la India, Pakistán y Sri Lanka, aunque también se puede encontrar en el sur de Europa, noreste de África, y en la Macaronesia. En la Península Ibérica se encuentra en el sur y zona mediterránea donde es conocida como «Beleño macho» o «Hierba del sueño». Sus propiedades medicinales se conocen de antiguo pues se viene utilizando en la medicina Ayurvédica y en otras medicinas indígenas.


Ashwagandha: aumenta tu energía y combate el estrés

 

La palabra Ashwagandha proviene del sánscrito y significa literalmente «aroma de caballo», debido al olor característico de la planta, motivo por el cual se asociaron ya desde antiguo a esta planta propiedades estimulantes y vigorizantes. Por estas mismas características y por su marcado efecto antiestrés hay quien se refiere a ella como el «Ginseng de la India». Aunque los efectos estimulante y sedante son acciones contrapuestas, los estudios actuales dan la razón a los usos tradicionales de esta planta medicinal.

Esta planta es conocida también con los siguientes nombres: ginseng indio, oroval, orval, hierba mora mayor, orobal, orobale, orovale, orval, orvala, orvale, solano acarreador de sueño, tomate del diablo, vejiguilla, veleño, veleño de letargos, yerba mora mayor, acarreadora de sueño y yerba mora que hace dormir, o cereza de invierno.

Utilidad terapéutica de la AshwagandhaBENEFICIOS

El nombre de la especie (Withania somnifera) alude a las propiedades sedantes de la raíz de la planta, sin embargo, su uso principal es similar al del ginseng. La Ashwagandha se ha utilizado tradicionalmente en la medicina Ayurveda tradicional por sus propiedades como tónico general, capaz de aumentar la resistencia, el rendimiento físico y la agudeza mental. Según la medicina tradicional refuerza y fortalece el cuerpo, de manera que aumenta la resistencia a situaciones estresantes y también se emplea como vigorizante sexual. La Ashwagandha es un antiinflamatorio natural que puede ayudar a aliviar el malestar asociado a la artritis como el dolor y el entumecimiento.

Los últimos estudios científicos indican que la Ashwagandha posee propiedades inmunomoduladoras, favorecedoras de la fabricación de glóbulos rojos, antiinflamatorias, antiulcerosas, hepatoprotectoras, antioxidantes, afrodisíacas, antidiabéticas, ansiolíticas, antiestrés, antiespasmódicas, depresoras del sistema nervioso central, analgésicas, diuréticas, antimicrobianas, anticancerígenas y rejuvenecedoras. También se ha utilizado para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. Los mecanismos de estas acciones están todavía investigándose.

Podemos resumir aquí las once principales acciones terapéuticas probadas de la Ashwagandha y algunas patologías en las que puede ser de utilidad, según las investigaciones realizadas hasta la fecha:

  • Antiinflamatoria
  • Antioxidante
  • Cardioprotección
  • Antimicrobiana
  • Antiestrés y adaptógeno
  • Hipotiroidismo
  • Afrodisíaca
  • Artritis
  • Relajante del sistema nervioso central (insomnio, espasmos)
  • Inmunomodulador, estimulante de las defensas
  • Anticancerígeno

Estudios de extractos de diferentes partes de la planta han revelado la presencia de fenoles, flavonoidessaponinasesteroides naturalesterpenoidesalcaloidesazúcares reductores y los lignanos, que podrían ser los responsables de la amplísima variedad de acciones terapéuticas de la Ashwagandha. Los compuestos más abundantes parecen ser las lactonas esteroidales, bautizadas como withanólidos, que podrían tener un interesante futuro como potenciales fármacos.

 Ashwagandha: Estructura química de un Withanólido

Estructura química de un Withanólido

Es recomendable consultar a un especialista antes de usarla para cualquier tipo de tratamiento.

La Ashwaganda como adaptógeno

Estrés: La situación fisiológica que hoy conocemos como estrés fue definida en 1936 por Robert Selye, como Síndrome de Adaptación General (SAG). Existen una serie de actividades, situaciones, sustancias, etc. nocivas o peligrosas para nuestro organismo, y que desencadenan señales de alarma, de defensa o de huída en nuestro cerebro. Los estímulos sensoriales se reciben en una zona del cerebro denominada tálamo. El tálamo está conectado con la amígdala, una especie de central de emergencias del cerebro, y juntos deciden si el estímulo es peligroso. En ese caso la estimulación nerviosa se transmite al hipotálamo, que estimula la glándula hipófisis que secretará la hormona adrenocorticoide o corticotropina (ACTH), la cual actuará sobre las glándulas suprarrenales que fabricará y secretará la adrenalina que prepara de inmediato al cuerpo para la huída, la defensa o la lucha, permitiendo un aporte extra de energía, concentración, atención y rapidez de pensamiento y acción. Una vez pasada esta fase de alarma, que no puede mantenerse mucho tiempo, el organismo decide si debe volver a la normalidad o seguir activado. En este segundo caso se secretan los corticoides, hormonas con una potente y variada capacidad de acción que actuarán en todos los niveles del organismo donde sea necesario combatir los efectos del estrés.

 Ashwagandha: Estructura química del cortisol

Estructura química del cortisol.

El cortisol mantendrá al cuerpo activado el tiempo necesario, en respuesta a la situación estresante. Ello nos permite percibir mejor y con mayor rapidez la situación, seleccionar la conducta más adaptativa y llevarla a término de la forma más rápida, adecuada e intensa posible. El inconveniente de este extraordinario mecanismo de adaptación es que genera un importante desgaste del organismo y un alto consumo de energía, por lo que es necesario desarrollar unos recursos y un periodo de recuperación del que no siempre somos conscientes ni lo llevamos a cabo.

Es aquí donde cobra interés la utilización de plantas medicinales con propiedades adaptógenas, que permitan al organismo soportar o mantener un nivel de estrés muy alto o incluso excesivo durante más tiempo. Pocas plantas han demostrado tener esta capacidad y entre ellas tenemos: el Ginseng, el Eleuterococo, el Regaliz, la Brionia, la Equinácea, la Rhodiola, el Astragalus, la Albahaca y por supuesto la Ashwagandha.

El término «adaptógeno» fue creado para describir un grupo de sustancias naturales que ayudan al cuerpo humano a adaptarse a condiciones de estrés interno o externo. Son sustancias que logran que el cuerpo pueda resistir situaciones de estrés que normalmente afectarían su funcionamiento de forma negativa. El científico ruso Nicolai Lazarev acuñó el término «adaptógeno» en 1947. Por definición un adaptógeno no debe causar efectos secundarios, debe tener un efecto modulador, no puede causar adicción y debe transferir sus propiedades a quien lo ingiere. Entre 1947 y 1991 científicos rusos estudiaron miles de plantas buscando aquellas que tuvieran la propiedad de mejorar el rendimiento en circunstancias extremas (deporte, viajes espaciales…). En el ámbito de los deportes los rusos y sus aliados se destacaban como atletas y deportistas. Parte de estos méritos atléticos se debía al uso de los adaptógenos.

La cualidad de «adaptógeno» incluye diversas y variadas acciones sobre el organismo: inmunoestimulantes, anabolizantes, nootrópicas (mejora de la capacidad cognitiva cerebral), tónicas y estimulantes. Es por ello que es un término muy discutido y polémico a nivel científico. No hay duda sin embargo de que hay una serie de plantas medicinales capaces de modular distintas fases del síndrome de adaptación general o estrés, tal y como lo definió Selye. Estas plantas, como la Ashwagandha, pueden reducir reacciones de estrés en la fase de alarma o prevenir o retardar la fase de agotamiento, ofreciendo así protección frente al estrés a largo plazo.

Efectos secundarios

Los estudios de toxicidad revelan que la Ashwagandha es una sustancia segura carente totalmente de efectos secundarios, cumpliendo así una condición básica que podría situarla como el adaptógeno ideal.

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